Cómo el Programa de Ana Rosa consiguió la confesión del crimen de Mari Luz

CUANDO TODO VALE POR UNA EXCLUSIVA

Ana Rosa Quintana consiguió este viernes la confesión que la policía no había logrado. Un plató de televisión convertido en tribunal de justicia. La intrahistoria de la confesión de Isabel García en ‘El programa de Ana Rosa’ (Telecinco) pone en cuestión los límites del periodismo.

Imágenes de la esposa de Santiago del Valle durante los cortes publicitarios, que van del desfallecimiento a las súplicas inclementes porque dejen de grabarla.

Según ha podido saber este diario, miembros de la productora Cuarzo han acompañado a Isabel García día y noche durante los últimos días. Desayunos, comidas y cenas junto a ella para evitar que pudiera aparecer en el plató de otra cadena.

Coincidiendo con el último día del juicio al presunto asesino de Mari Luz Cortés, un equipo del programa se desplazaba con su mujer a un parque en la madrileña avenida de Brasilia. Dos horas de directo hicieron el resto. Isabel García se derrumbaba y confesaba el crimen de su esposo ante las preguntas que recibía del plató del programa. Objetivo logrado.

Tras el programa, el periodista Nacho Abad la llevó personalmente a la comisaría de Canillas para que repitiera su confesión ante la policía. El trabajo había acabado.

Sin embargo, las imágenes de lo que la audiencia no pudo ver de la entrevista demuestran este proteccionismo. «No sé dónde estoy, no puedo decirte donde estoy», dice Isabel García por teléfono a una conocida ante los gestos claros de una productora del programa para que no revele el lugar. «No le digas nada», insiste la redactora.

Hundida después de la confesión y sentada en el suelo, empieza a suplicar que apaguen las cámaras. «No quiero más cámaras, Patricia, por favor, que me quiten las cámaras», dice sollozando, mientras la redactora trata de tranquilizarla a la vez que le pide al cámara que siga grabando.

Pese a todo, García volvió a entrar en directo en el programa por última vez, antes de que la redactora afirme: «Me la voy a llevar porque no me la va a quitar nadie. Y no va a hablar con nadie más».

«Hay que estar con ella, constantemente, en todo momento», insiste una de las personas del equipo mientras trata de calmarla con un «ya tengo el hotelito en Torrelodones, al lado de tu residencia». Objetivo amortizado.

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Comentarios

  1. J.B. dijo el 7-marzo a las 2:19 pm:

    Evidentemente, la culpa de este brutal abuso es de la productora, de la dirección, de la Propia Ana Rosa Quintana (la escritora), sus colaboradores, y de la propia Isabel García, por dejarse.

    Pero tras la culpa, viene la responsabilidad, y entre los responsables indirectos de estos atropellos despiadados, está todo ese público que ve, aplaude, y reconoce esta bazofia como periodismo. Si no tuvieran audiencia, estos programas no existirían.

    Esta mentalidad aupa al poder y la cumbre a gente sin escrúpulos. Si premiamos con audiencia y reconocimiento público a estos fraudes mediocres, ¿cómo vamos a pedir que no haya corrupción en otras escalas de la vida y la sociedad, como la política, la empresa, etc., etc.?

  2. Noemi dijo el 7-marzo a las 5:57 pm:

    Nada más que añadir, señor J.B, Amén!

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