Golpe en la entrepierna de Angel Martín

Pobre Ángel Martín resulta que decidió bajar las escaleras en trineo, sin tener en cuenta que la escalera era curva y bueno..comprobad en el video lo que le pasó, eso le pasa por experimentar…como siempre ha dicho mi madre, ¡los experimentos con gaseosa!

Adiós a los que se quedan

Las miles de personas que ayer desfilaron por la capilla ardiente de José Antonio Labordeta para rendir su último homenaje al hombre polifacético que falleció el pasado domingo de madrugada vivieron ayer una sensación de emociones que nunca olvidarán. Poco después de las nueve de la noche, se cerró la capilla ardiente por la que más de 60.000 personas han despedido a la voz que mejor resumió con su palabra y su voz el sentir de un pueblo.

Nunca un hombre tan sencillo tuvo una despedida tan grande. Tanto que, pasadas las diez y cuarto de la noche, cuando el furgón fúnebre encaramaba ya el definitivo paseo del hombre por la ciudad que tanto quiso, cientos de personas impidieron su paso. Intentaban acercarse para lanzar el último beso, el último puño cerrado, cortaron la calle, dificultaron su recorrido. En febrero hará cien años que sucedió lo mismo con el otro gran hombre que ha tenido Aragón. Joaquín Costa. Precisamente hoy, la sepultura del aragonés que no legisló (algo que lo diferencia de Labordeta) acogerá a las diez y media de la mañana y por deseo de la familia, todas las coronas de flores que llegaron por decenas al velatorio del cantautor. En un acto privado, los restos de Labordeta serán incinerados y posteriormente esparcidos por el Pirineo, posiblemente en el valle del Aragón.

Tampoco olvidará la familia Labordeta-De Grandes el cariño que todo un pueblo les ha dedicado estos días. Juana, la viuda, sus hijas Ángela, Ana y Paula, y las nietas, Carmela y Marta, salieron a las puertas del Palacio de la Aljafería a las nueve y cuarto de la noche, con el cielo plomizo y amenazando lluvia, para agradecer emocionadas a una interminable multitud que quiso despedir al cantautor entonando algunas de sus canciones que más identifican a todo un pueblo. Voces quebradas y manos alzadas, más de 30.000 personas rodearon el viejo castillo que alberga la representación política de Aragón para reivindicar que el Canto a la Libertad sea el himno oficial. Los gaiteros de Aragón se habían convocado por internet y a la noche eran tantos que el equipo de protocolo y seguridad de las Cortes hizo virguerías para organizar la despedida colectiva más multitudinaria de la historia.

EMOCIÓN ESPONTÁNEA Hasta los periodistas dejaron de serlo por un rato para sumarse al canto colectivo y los vivas a Aragón y a su hijo más predilecto. La emoción en la garganta y el reconocimiento unánime, la sensación de que lo que ha sucedido va a ser irrepetible. Volvieron las filas y los trabajadores de las Cortes recogieron un millar de folios con las condolencias de todos los que firmaron el libro de condolencias para ejercer de notarios y levantar acta del día irrepetible.

Con la misma sencillez con la que Labordeta paseaba por la calle María Agustín o cogía el metro después de largas horas de debate en el Congreso y para todos tenía una palabra, ministros y diputados, representantes de los principales partidos, artistas de fama y hasta el obispo se fusionaban en la despedida con la gente sencilla, con el anciano con los ojos llorosos, con el joven estudiante para quien Labordeta era un ejemplo de honestidad y coraje. Con niños que, sin entender aún nada, se abrazaban a sus madres contagiados por la fúnebre despedida.

Al mayor de la familia Garcés de Jánovas, con demencia senil y 87 años encima, le contaron ayer sus hijos que el Labordeta que siempre se unió con su guitarra a su lucha contra el pantano había muerto. Pero no recordaba quién era. A los pocos minutos, de aquel hombre cansado brotaron las lágrimas. Un destello de lucidez le había hecho recordar y sumarse desde la distancia al duelo colectivo. Todo el mundo tenía ayer una anécdota sobre él.

Dolía ver a los amigos de hace 40 años y mil batallas, como Lorenzo Lascorz, llorar sin encontrar consuelo. Son tantos los nombres que no cabrían ni en mil periódicos. Bastan estos dos como representación del pueblo sencillo. Carmen París, ayer más amiga que artista, dejó una bandera republicana a los pies del ferétro y se sumó a las flores, poemas y objetos que se sumaban con cariño a la Medalla de Aragón que a primera hora había impuesto el Gobierno autonómico en nombre de los habitantes de un pueblo que a partir de hoy tendrá que cargar con la pesada responsabilidad de difundir y perpetuar el legado de una leyenda. Aragón tiene desde hoy un hito imborrable. Empieza, en la línea de la historia, una nueva era.

Leido en elperiodicodearagon.com

Adiós a los que se quedan…

Hoy es un día triste…Jose Antonio Labordeta ha fallecido, y con Él un símbolo de Aragón.
No puedo describir con palabras todo lo que siento ante esta noticia…

Sé feliz

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